Cuando tomé por primera vez la Biblia en mis manos, decidida leerla de hoja en hoja, fue como si Dios me tendía la mano, y me decía: “Vamos, ahora vas a conocerme”. Ese fue el principio de mi vida, uno nuevo, vivo, intenso. Cada hoja de este libro me marcó centímetro con centímetro el alma, el cuerpo y la mente. Lo que me indignó después de haberla leído fue que yo me hacia llamar cristiana, aunque no sabia nada de este tema. Otra cosa que me atormentó realmente es: “como la gente prefiere tener como padre un mono, que a Alguien que supera todo, afuera de nuestro alcance de entendimiento, mas allá de lo que se ve”.

Es obvio que la teoría de Darwin cayo, derrumbada por títulos como: “¿Donde se equivoco Darwin? El evolucionismo esta echo polvo y cenizas igual que aquel que lo inicio.

Explorando el libro (la Biblia), me encontré con una galería de arte, donde son expuestos cuadros que me presentan a Dios – perdonador, justo, fuego consumidor, amoroso, celoso, Santo, todo en todo (Romanos 11:36). Encontré el sentido del bombeo de la sangre por el corazón, el propósito de su ruido y porque me levanto cada mañana. Mi vida dio un giro de 180 grados. Mi sonrisa se ganó un lugar de honra en mis ojos e igual que un poeta rumano llamado Tudor Arghezi, soy capaz de ver flores en moho, calor en el medio de la lluvia. Me fui en búsqueda de mi identidad, como persona, no solamente como cristiana, a escrutar el terreno con creencias poderosas e intensos, como un muro de piedras calientes. Todo se volvió claro, real, pero a la vez increíblemente veraz y hermoso, teniendo en cuenta que todos dicen: “La realidad es dura!”

La luz que me acaricia las mejillas cuando sale la rueda naranja que se da vueltas en un solo sentido, me nace una sonrisa.

Aunque leyendo algo no puede ser considerado un evento, lo que vino tras el mensaje que dice este libro es un extraordinario espectáculo. Allá cada uno tiene su escena y su obra, y el público es formado de aquellos que esperan su turno, para que se levante la cortina por ellos también, mientras para otros se baja, aunque no han acabado de decir sus réplicas.

La Biblia me dijo que la obra de mi vida tiene un director, El es el único que sabe lucirme en el escenario, para que al final, la revisión sea fantástica. Esta huella profunda y única, me presenta aún, al Gobernador del Universo.

Después de haber terminado de cruzar este libro valioso, ya no era la misma persona. Dios hizo un cambio en mi, porque me salvó y a través de la Biblia me enseña como vivir por Él y a través de Él. A través del versículo 12  de Éxodo del capítulo 20, aprendí a mirar con respeto y reconocimiento a mis padres. Aprendí a respetar a los ancianos a través del rey Salomón en Proverbios. Supe que Alguien gobierna mi vida, que me creó e “inventó” todo, tierra, sol, luna, estrellas, etc. en Génesis. Sé que a un Dueño absoluto tengo el privilegio y hasta la invitación de decirle Papá, porque lo leí en las epístolas de Pablo. En la primera epístola de Pedro me enteré que a través de Jesús puedo acercarme a Dios.

Así que no puedo decir que algo específico de la Biblia me impactó, esta formada de varias partes, varios libros, pero cada uno hacen parte del total. Por ejemplo, en 1 Timoteo 5:23 Pablo dice: “Ya no bebas agua, sino usa de un poco de vino por causa de tu estómago y de tus frecuentes enfermedades”. Muchos toman este versículo como un permiso para emborracharse, pero en ese tiempo siendo la medicina no tan avanzada, Pablo le recomienda el vino como un remedio, y no le dice que se emborrache de vino, sino tomar un poco. Por eso debemos leer todo la Biblia, ella se interpreta sola, por algo es la Palabra de Dios. En Efesios 5:18 tenemos lo siguiente: “No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu”. La Biblia no se contradice, se completa.

La comunicación con Dios e vital, como el aire, y natural, como el respirar, y no podía aprender esto, Dios me enseñó, y se me mostró a través de la Biblia, allá es dibujado Su rostro.

Con Dios ni el cielo es el limite. No lo vi, pero lo siento, como el viento y el amor. Soy una persona mucho más alegre, por razones aparentemente corrientes: por que sale el sol, o porque llueve. Leo la Biblia, y me asombro de lo hermoso que es el Rey de Reyes, y le digo, cada vez que la abro: “Mucho gusto en conocerte, mi Dios”.

 

Georgia Blidar

Author Georgia Blidar

Rumana de nacimiento, pero peregrina en esta tierra, hoy estoy radicada en Chile junto a mi esposo Abraham Serey, comenzando una nueva vida. Soy apasionada por la lectura y me gusta escribir, el idioma rumano es mi lengua materna pero escribiré en español, uno de los cinco idiomas provenientes del latín. De profesión soy periodista así que desde aquí comenzaré a comunicar lo que la Gracia de Dios nos permita compartir.

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